La Razón se hace eco del informe sobre el «efecto cóctel» de los contaminantes químicos dirigido por la Dra. Pilar Muñoz-Calero
El diario La Razón dedica un amplio reportaje al informe «Magnitud de la contaminación química y Medicina Ambiental», elaborado en la Cátedra Extraordinaria de Patología y Medio Ambiente de la Universidad Complutense de Madrid y dirigido por la Dra. Pilar Muñoz-Calero, presidenta de la IAEM.
Cada día estamos expuestos, de forma simultánea y continuada, a numerosas sustancias químicas que llegan a nuestro organismo a través del aire, el agua, los alimentos o la piel. Sin embargo, la evaluación toxicológica convencional sigue analizando cada compuesto por separado. El informe pone el foco precisamente en esa brecha: el llamado efecto cóctel, la acción combinada de mezclas de contaminantes, cuyo riesgo sigue siendo en gran medida desconocido.
Principales puntos que recoge el reportaje
- El enorme volumen de sustancias registradas —alrededor de 279 millones en el Chemical Abstracts Service, con unas 15.000 nuevas entradas cada año— y la lentitud con la que se restringen compuestos cuyos efectos perjudiciales ya se conocen.
- Los contaminantes orgánicos persistentes (COP) y los PFAS o «químicos eternos», que permanecen durante décadas en el medio ambiente y en el organismo.
- La propuesta de regular familias completas de sustancias, en lugar de compuestos aislados, y de que sea el productor o importador quien demuestre su seguridad antes de comercializarlas.
- La presencia de microplásticos y de sus aditivos (bisfenoles, ftalatos, retardantes de llama) en el aire, el agua, los alimentos y también en muestras humanas.
- Los disruptores endocrinos, especialmente relevantes durante el embarazo y la infancia.
- La calidad del aire interior —pasamos hasta el 90 % de nuestro tiempo en espacios cerrados— y la falta en España de una normativa específica e integral sobre contaminantes en interiores.
La Medicina Ambiental como respuesta
La segunda parte del informe aborda los fundamentos de la Medicina Ambiental, una disciplina cuyo estudio ya reclamó en 2009 la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Su objetivo es identificar los factores ambientales que intervienen en el inicio o la evolución de una enfermedad y reducir las exposiciones evitables.
El documento defiende avanzar en la formación de los profesionales sanitarios, reforzar la investigación y la prevención, y analiza su aplicación en enfermedades crónicas y multisistémicas como la Sensibilidad Química Múltiple, la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica.
En el reportaje, la Dra. Muñoz-Calero subraya que seguimos evaluando los riesgos como si las sustancias entraran en el organismo de una en una, cuando la exposición real es a mezclas, y reclama incorporar a la práctica sanitaria una visión más amplia de la relación entre ambiente y salud.
El informe recuerda además que, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (2016), el 23 % de las muertes y el 22 % de los años de vida ajustados por discapacidad en el mundo son atribuibles a factores ambientales.
Desde la IAEM celebramos que un medio de comunicación generalista dé visibilidad a este trabajo. Poner en el centro la exposición combinada a contaminantes y la necesidad de una mirada ambiental en la práctica clínica es imprescindible para avanzar en la prevención y en la atención a los pacientes con patologías crónicas complejas.
Fuente: La Razón, 26 de septiembre de 2026
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